Hay dos bandos. Los modelos “cerrados” (OpenAI, Anthropic, Google) son potentísimos pero los alquilas y corren en sus servidores. Los “abiertos” (como Llama, de Meta) puedes descargarlos y ejecutarlos tú mismo, con más control (y más privacidad si los alojas tú), aunque suelen pedir más trabajo técnico.

¿Cuál conviene? Para arrancar rápido y con máxima calidad, los cerrados; para control total, privacidad extrema o costes a gran escala, los abiertos.

Ni “abierto” ni “cerrado” garantizan por sí solos privacidad o calidad: depende de dónde se ejecute, cómo se configure y para qué tarea. En la práctica muchos negocios combinan ambos según la tarea. No hay “el mejor”, hay “el mejor para tu caso”.